jueves, 12 de noviembre de 2015

ENCUENTRO EN ARCHIDONA


Situada en un enclave especial, con serranía de pinos autóctonos, encinares y olivos, a la vera de amplios valles, destaca Archidona, como una joya, de ilustre pasado, que sabe conservar su legado. Causa una especial atracción la parte más antigua del pueblo, como queriendo subir por la Sierra de Gracia, hasta los restos de la antigua fortaleza.
Archidona cuenta con una población de poco más de 7.000 habitantes, de los cuales, una buena proporción son extranjeros, enamorados de esta tierra, en la que los siglos reunieron las vidas de distintos pueblos: fenicios, túrdulos, romanos y mozárabes, entre otros.
La villa, declarada Conjunto Histórico Artístico en 1980, cuenta con un Museo Municipal, conocido con el nombre de Edificio de la Cilla o Casa Pósito, antiguo granero del pueblo, en el que el visitante puede hacer un recorrido histórico. También estaba instalado en él, el antiguo Ayuntamiento, dependencias que se conservan. Yo intentaré mostrar aquí, algunas fotos tomadas en su interior. Y a un paso de este edificio, también muy cerca de la plaza Ochavada, construcción barroca de 1786, está la Biblioteca Municipal «Dr. Ricardo Conejo Ramilo en donde mantuve un encuentro con estudiantes de instituto.
Antiguo Ayuntamiento (Museo Municipal)
En primer lugar me gustaría agradecer al Centro Andaluz de las Letras, la posibilidad de este acercamiento a los jóvenes lectores, y lo mismo al resto de instituciones y personas que facilitan estos encuentros. Por tanto, un agradecimiento especial a Soledad Nuevos Ábalos, responsable de la biblioteca, a su atención y su preocupación; a la orientadora Paqui, a la profesora, María Jesús, y a los estudiantes. Por supuesto, al departamento de cultura del Ayuntamiento. Y, también, a la radio y la televisión local que quisieron dar cuenta del evento, así como a la disposición del periodista, por sus palabras sobre la literatura. El cine como bien recalcó, y es algo que a todos gusta, no podría existir sin ese trabajo esforzado que suponen las obras de tantos escritores y de guionistas. Pero percibir, hoy en día, el trabajo de las personas que se dedican a la literatura, que mantienen, por decirlo de algún modo ese «fuego sagrado», es difícil, en una era tan visual como en la que nos encontramos.
La buena literatura no pasa de moda. Es la que tal vez no se conozca en su propio tiempo, pero sí llega a otro, al siguiente, finalmente, se quedará para siempre.
Caminos de Al Andalus, s.XII 
En esta ocasión, aunque son muchos los temas que se pueden comentar sobre la literatura infantil y juvenil, algunos de estos aspectos también se pueden encontrar en mi obra Escribir, he querido señalar que en general ha sido una literatura escrita por hombres. Esto también ha supuesto la pérdida de otras sensibilidades. Todavía, en el pasado siglo XX, era costumbre anglosajona que los libros escritos por mujeres, solo llevasen las iniciales de su nombre junto al apellido. De tal modo, que el hecho de ser mujer, no condicionase la primera recepción crítica de la obra, y no influyese en aquellos que pudiesen realizar un comentario literario, teniendo en cuenta que la mayoría de esos críticos eran hombres.
La literatura solo se puede aprender en la literatura. Para quien quiera dedicarse a esta labor, ese es el camino, no hay otro, comenzando por el conocimiento y el respeto, y aquí sí incido, a los clásicos. En este sentido, pienso que algunas obras de autores españoles deberían ser de lectura obligatoria en el colegio o en el instituto, si esto no se fomenta desde el Ministerio de Educación, el lugar que deberían ocupar en las librerías los clásicos acabará siendo usurpado por personajes variopintos propios de algunos programas de televisión, en general extranjeros, y que muy poco tienen que ver con la literatura. También debería mantenerse la asignatura de Filosofía en la secundaria si no queremos que se pierda el pensamiento crítico. Algo que cada día nos hace más falta.
Iglesia de la Victoria
Cada época tiene su literatura infantil y juvenil, sin duda, y muestra el trato que se da a este sector de la población; también es la consecuencia de una forma de estar en la vida, de mirar al mundo y a los otros, en la que se reflejan, a veces de manera directa y otras indirecta, lo económico y lo político, pero no solo eso. Las sensibilidades de las autoras y autores son la caja de resonancia de ese cosmos. Así, una obra como Los viajes de Gulliver de Jonathan Swift (1667-1745) hablaba del encuentro con otros mundos, fantásticos en cuanto a la diversidad: seres diminutos, gigantes, caballos que son amos de los hombres, pero también de lo que representaban los viajes, y lo mejor de otras sociedades en comparación con la propia del autor. Esa obra, nos recuerda en su intencionalidad a las varias utopías que dieron los siglos anteriores, aunque sus postulados fueran, lógicamente, más serios. El personaje del libro de Jonathan Swift no solo viaje a Liliput, también lo hace a Brobdiñag, Lupata, Balnibarbi, Lunag y al país de los Hoyhnhnms. En este último los caballos son los amos de las personas, es interesante el tema, porque es una defensa indirecta contra el mal trato que recibían los animales en la vida real, y por suerte para la historia de estos, no han faltado otros escritores que también se preocupasen por ellos, pienso ahora en Víctor Hugo, o en Leopoldo Alas «Clarín» y su cuento ¡Adiós, Cordera, adiós!
Los distintos papeles que juegan las personas según el estamento social al que pertenecen y la forma en que se les trata y consideran a otros, queda muy bien reflejado en la obra Príncipe y mendigo de Mark Twain. Escrita en una prosa sencilla, dos adolescentes intercambian por un equívoco sus vidas. Cuando vuelven a recuperarlas, sus respectivas visiones del mundo han cambiado.
Libros sobre los que conversamos
La época de la Segunda Guerra Mundial nos dio autores de literatura infantil y juvenil, muy diferentes, algunos de ellos también pasaron por la terrible experiencia de la Primera Guerra. Por ejemplo, C. S. Lewis (1898-1963), creador del fantástico mundo, pero no por eso menos real en esencia, de las Crónicas de Narnia. El primero de sus libros se tituló: El león, la bruja y el armario. Esa bruja quiere inviernos sin Navidades. En este dato y otros que a un lector normal pasaran desapercibidos se percibe la presencia religiosa del autor, que siempre estuvo presente en su obra.
Como les contaba a los estudiantes se pueden detectar en este libro, en algunos pasajes especialmente, unos ecos de las formas de entablar las paradojas de Lewis Carroll, el autor de Alicia en el País de las maravillas, y Alicia a través del espejo. También ese armario por el que pasan los protagonistas al mundo imaginario nos recuerda el mágico tránsito de la realidad al mundo de la fantasía. No olvidemos que Carroll dominaba la lógica, no en vano era matemático.
Ernest Hemingway (1891-1961) es el autor de El viejo y el mar, una obra que puede interesar a cualquier adolescente. Se trata de conseguir una victoria, la del propio valer y la propia voluntad contra las situaciones adversas de la vida, y llegar a viejo también puede serlo. El anciano, con la colaboración de un adolescente, se ganará el respeto que por su edad parecía haber perdido ante la gente del poblado. Lo que refleja una cuestión que no es baladí, en el mundo actual, en que se da un lugar especial a la juventud, mientras se olvida el conocimiento y el respeto que merecen los mayores.
Otro escritor de la misma época es Antoine Marie de Saint-Exupery (1900-1944). Su obra El principito, muy simbólica, es narrada por un adulto que, además, es aviador como el autor.
Publicada en 1943, obtuvo un éxito internacional hacia 1970. El autor había fallecido en la guerra, en 1944. Es una obra con una crítica clara al mundo de los adultos y hacia la incomprensión de estos sobre el mundo de los niños. Esta obra, lógicamente, solo podía escribirse en ese tiempo, en que se tomaba en cuenta a los niños, y se realizaban interesantes estudios sobre psicología infantil y se prescribían razones para cuidarlos cada vez mejor. En cambio, un par de siglos antes, los niños de Europa en la época de la Revolución Industrial trabajaban hasta 16 horas, algo que podemos apreciar en las obras de Charles Dickens (1812-1870).
Otras cuestiones fueron planteadas, como por ejemplo, la importancia de la estética en el arte, en la literatura. Si los sentimientos del creador no están en la obra poco podrán expresar, tiene que haber algo especial en los colores de una pintura, en la forma de dibujar a una persona, en la manera de obtener una hermosa escultura de un frío bloque de granito, o simplemente en la sensibilidad con que se ordenan las palabras para crear un contenido que resulte conmovedor. Pero, sobre todo, en la manera en que se vuelcan los sentimientos sobre las páginas. Este, también es un tema importante.
Un dato: recuerdo que hace tres años cuando me presentaba en este tipo de encuentros llevaba conmigo un lector electrónico para explicarles en qué medio físico se podía realizar la lectura de un ebook. Hoy, apenas tres años después, y esto revela la profundidad del cambio casi todos los niños y adolescentes españoles tienen una Tablet, llevan encima un teléfono móvil y ya no necesito explicarles el tema.
El tiempo, como siempre ocurre en estas reuniones, no alcanza para tratar todos los temas que me gustaría. Mi esperanza, y con eso me conformo, siempre está puesta en que la reunión incentive una nueva lectura o colabore con una inclinación a la literatura. Escribir no es solo escribir libros, pero resulta esencial, incluso, para desarrollar tareas afines. Como siempre, también les incentivo a que si por cualquier motivo dejan de estudiar, recuerden que hay universidades a distancia, y que se puede estudiar para alcanzar conocimiento, no necesariamente para trabajar de algo afín a lo que se haya estudiado. El deseo de conocimiento debe ser lo verdaderamente vivo, ese deseo que en su día Aristóteles creyó ver en todas las personas.
Diálogo y esto no hay que olvidarlo viene de dia-logos, caminos de la razón. Y eso es lo que son estos encuentros entre los escritores y los lectores. Preguntas y respuestas que van surgiendo al hilo de la conversación.
En los últimos cinco minutos me referí a la poesía como esa otra cara de la filosofía, y hablé de algunos poetas españoles como Federico García Lorca, Juan Ramón Jiménez y Rafael Alberti, y les leí el poema El aburrimiento de este último, recordándoles que los tres forman parte de una Memoria Histórica que no hay que olvidar, porque uno fue fusilado en la Guerra Civil, y los otros dos tuvieron que exiliarse.
Hoy, el aburrimiento, se diluye ante pantallas diversas, sin embargo, ese no tener qué hacer o ese tener tiempo para hacer algo, fue no hace mucho, una parte sustancial del bagaje de los futuros artistas y escritores.
Antes de regresar a su instituto, los jóvenes estudiantes me regalaron una carpeta con trabajos de investigación que habían realizado sobre mi obra. Son ocho trabajos en grupo y uno individual, este último, aunque recuerdo al estudiante que me lo dio, no trae firma. El resto, pondré sus nombres aquí, son: Roberto, Benjamín, Pablo A., Juanfran, Gonzálo, Mario y Jeremy; Ana, Natalia, Gracia, Lucía, Nuria, Marta; José, Patri, Ángel, Marta, Pablo, Ángela; María, Alba, Germán, Alejandro, Eduardo; María José, Hugo, Mónica, José Miguel, y José Ángel; Jesús, Saray, Víctor, Paula, Antonio.
También recibí un ejemplar del libro dedicado al XIII Concurso de relato corto Ochavada. Concurso patrocinado por el área de Cultura del Ayuntamiento de Archidona en colaboración con la biblioteca. Una interesante iniciativa en la que pueden participar alumnos de primaria, secundaria, y adultos. Por cierto, uno de los estudiantes presentes en este encuentro, estaba entre los autores.
Por mi parte dejé libros para la biblioteca del instituto Luis Barahona de Soto y para la biblioteca municipal.
Desde aquí, mi agradecimiento a todos.




Enlaces interesantes:

Enlace a datos en la Wikipedia sobre Archidona

Peña de los enamorados. Enlace a la leyenda y a la ruta de paseo.

Enlace a Ruta de Washington Irvin a su paso por Archidona

Página web de Blas Infante, escritor y político, autor de la letra del Himno de Andalucía, que estudió bachillerato en Archidona, interno en las Escuelas Pías, hoy el IES Luis Barahona de Soto.

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