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jueves, 22 de noviembre de 2012

ENCUENTRO CON ALUMNOS DEL COLEGIO GUADALHORCE DE PIZARRA


Ayer mantuve un encuentro con los alumnos de quinto curso del colegio Guadalhorce del pueblo de Pizarra. Los acompañaba su profesor, Fernando, una persona con interés por el teatro escolar.
La cita: en la Biblioteca «María Zambrano», como veis lleva el nombre de la filósofa española que fue discípula de otro filósofo muy importante en su época, Ortega y Gasset.
Antonia, la bibliotecaria, que nos recibió con ilusión y cariño, también nos acompañó cuando las tareas se lo permitieron.
La verdad es que tienen en Pizarra, en este pequeño pueblo del valle del río Guadalhorce, una hermosa biblioteca, con sus salas para adultos y pequeños y también la de ordenadores.
Me esperaban niños, de once a doce años, dispuestos a preguntar y escuchar.
Para algunos de ellos era la primera vez que iban a tomar conciencia de este nuevo paradigma que supone la edición digital, les llevé un libro electrónico para que lo vieran, y les expliqué lo que supone para los autores y también para las editoriales que editan en papel, el esfuerzo de pasar las obras a este nuevo formato, por lo que todos, sin excepción, estamos haciendo un esfuerzo de adaptación, y en el caso de los escritores, además, cuando publicamos de manera independiente, asumimos tareas de editor, maquetador, corrector, por lo que nuestra formación en estos aspectos se vuelve cada vez más necesaria.
«En esos estantes —les dije— señalando las librerías, están algunos de mis mejores amigos y consejeros. Aprendemos a querer a los autores y sus obras».
Aproveché para preguntarles qué habían leído últimamente y ellos me ofrecieron los títulos de las obras y autores que recordaban entre los que no faltaban los clásicos y alguno más moderno.
Los niños y el profesor andan estos días inmersos en la tarea de poner en pie una obra de teatro: una Opereta me han dicho, por lo tanto habrá cantores. Será para Navidad, y están muy entusiasmados.
No recuerdo por qué motivo salió el tema de la Violencia de Género, seguramente porque intentaba explicarles cómo los temas y las preocupaciones que muestran los autores y autoras cambian según la época. Tal vez fue, también, porque el próximo 25 de noviembre es el día en que se recuerda este tipo de violencia y la fecha nos invita a reflexionar.
Hablamos de los personajes de mis obras infantiles y juveniles. Intenté que comprendiesen como, a veces, los libros eligen a sus lectores o como las obras se modifican con el paso del tiempo y la salida de nuevas ediciones. Les comenté el ejemplo de Juan Ramón Jiménez, quien no escribió Platero y yo con la idea de que fuera una obra exclusivamente para niños. O la de Andersen, que a sus cuentos los tituló Cuentos para niños y cuando observó que gustaban por igual a los mayores, para la segunda edición, quitó la indicación de que eran para niños. Y es que hay obras que siempre gustarán por igual a niños y mayores.
Les conté dónde se desarrollaba la historia de Malefeciu, en la ciudad de Barcelona, y les mostré la nueva portada de la edición digital; también les hablé de quiénes eran algunos de los personajes de La niña que no quería nacer; de Tierras de Esmeralda -La esfera mágica-, y qué sentido tenían en esta historia los niños y las bibliotecas. Después, para que pudieran «sentir», es decir oír cómo escribía, qué sonido tenía mi prosa en una obra concreta, les leí fragmentos de Alas de mariposa. Lo hice desde el principio hasta el final, uniendo las partes no leídas con comentario de lo que sucedía en ellas. ¿Qué ocurrió? Llegó el silencio, ese hermoso silencio que indica que los niños ya habían entrado en el mundo del señor Li, de pequeño Juan y de la mariposa...
También hablamos de su pueblo. Del monte, al que llaman El Santo, por la estatua que hay en lo alto, y que se puede ver desde la puerta de la biblioteca.
El pueblo de Pizarra junto a la serranía parece que quiere subir al monte con sus casitas blancas como nubes bajas. Al monte o al cielo...
Me preguntaron cuál de mis obras era la preferida y ahí me pusieron en un dilema: ¿qué podía contestar? En secreto, pero sólo en secreto, les conté cuáles me complacían más, o a cuál le había dedicado mucho tiempo de investigación, e intenté que comprendieran que para mí valía tanto el primer poema que escribí cuando era una adolescente, que lo que escribo ahora o lo que escribiré el día de mañana, porque como dice el poeta Antonio Machado «se hace camino al andar»,y mucho vale aquel comienzo, tanto como esta etapa en que me encuentro o la que vendrá.
Ver a los niños es siempre imaginar su futuro, y aunque ellos no lo sepan cuando los miro o les habló yo me preguntó quiénes serán el día de mañana, cómo serán, y desde ya les deseo lo mejor.
Dejé en la biblioteca un ejemplar de Alas de mariposa para que puedan leerlo con tranquilidad. Y ellos me comentaron que, a lo mejor, se animan a hacer una representación teatral escolar de la novela o de alguno de mis cuentos. Si lo hacen, espero que no se olviden de enviarme alguna foto.
De regreso a Málaga, los huertos de los naranjos relucían al sol; el río Guadalhorce corría hacia el mar con verdadero ímpetu, muy crecido tras las últimas lluvias; y el azul, ese azul mediterráneo, que como un reflejo del mar se acerca por las mañana hasta las sierras... daba serenidad al ambiente.
Después, al atardecer y para rematar tan buena jornada, en la que no faltaron también horas de trabajo, llegaron a nuestra casa de visita los hijos y los nietos, y por no sé que ilusión, qué recuerdos de la infancia que salieron de repente en la conversación, nos pusimos los mayores a hacer avioncitos de papel que pronto volaban por la casa... Y es que es bueno mantener el alma niña.
Desde aquí mi cariño a los alumnos de quinto curso del CEIP Guadalhorce y a la gente de Pizarra.


Se comentó esta visita en la página Tu agenda (Consejería de Cultura de la Diputación de Málaga).


sábado, 19 de mayo de 2012

VISITA AL CEIP JOSEFINA ALDECOA

Ayer volví a casa con una preciosa orquídea y una tarjeta escrita en equipo por los alumnos de 5º A de un colegio... Ahora les diré el nombre. De algún modo, ellos habían relacionado mi obra Alas de mariposa con mi persona. La tarjeta es azul y en ella pintaron flores. Por dentro, numerosas frases relacionaban a Pequeño Juan o al señor Li con Pilar Alberdi. El otro día en una entrevista, una escritora me preguntó si se puede conocer el alma de una persona a través de lo que escribe. Afirme que sí, pero no sólo en lo que escribe. Cada uno de nosotros va diciendo al mundo quién es.
La orquídea ¿quién les habrá contado que me gustan tanto las plantas?, es de color granate y blanca. Ahora, cada vez que la riegue pensaré en los alumnos del CEIP Josefina Aldecoa de Rincón de la Victoria (Málaga), y recordaré su generosa acogida, así como el buen hacer de Juanjo, el profesor encargado de la biblioteca y de Rosa, la tutora de estos niños.
Desde donde está ubicado el colegio se puede ver el mar. El edificio es moderno, colorido. Su entrada sencilla nos recuerda que al principio había en aquel terreno unas aulas prefabricadas que intentaban cumplir con la necesidad de escolarización que existía en esas nuevas urbanizaciones. Aquellas aulas con el tiempo, dejaron paso a este edifico que se abre en un gran patio interior al cielo azul de Mediterráneo.
Me lo habían contado, pero es que lo he visto. En cuanto entras, los niños tienen su biblioteca a la que pueden acudir, incluso, en el horario de recreo, allí está Juanjo para recibir los libros prestados y para que se lleven otros, para asesorarlos en lo que haga falta, y con qué naturalidad entran los pequeños, solos o en grupos de dos o más, remueven entre los libros y encuentran portadas que les ilusionan, incluso textos que no sabrán leer todavía, pero que se llevan con ilusión. Y están los adolescentes, que saben lo que van a buscar y entran a la biblioteca con un papelillo en el que traen apuntado el título de un libro que han comentado en clase o en su casa.
Soy sincera si digo que mi verdadera vocación, la primera, fue la de ser maestra. Y como el destino es obcecado, ahora como escritora vuelvo a las aulas. Ahí estoy a gusto. Miro a los niños y veo el futuro. Me conmueve la vida; sobre todo ahora que la escribo aquí, «la vida»; porque cuando estoy entre los pequeños, como en esta ocasión en que realizamos la reunión en el aula, me siento a gusto. Y pasamos juntos, no una hora, sino dos. ¡Dos intensas horas!
Los niños con la ayuda de Rosa, su tutora, habían realizado un gran trabajo. A veces, algunos profesores tienen alas de ángel... Y se les notan. Saben estimular la curiosidad de los niños y protegerlos bajo sus alas cuando hace falta.
Leyeron Alas de mariposa y, además, completaron la tarea haciendo en sus cuadernos una ilustración nueva para la portada del libro y, por si esto fuera poco, escribieron un nuevo final. Y los resultados fueron sorprendentes para mí. Pequeño Juan y la mariposa adquirían nuevas apariencias en cada cuaderno, y me han hecho sonreír y admirarme de los finales que idearon.
Ellos, en su biblioteca, tienen un cartel que dice: «La biblioteca despierta tu imaginación». ¡Y así es! Allí estaba la prueba.
Como verán por las fotos, los niños tienen pequeños ordenadores y, además, de la pizarra convencional cuentan con una electrónica. En ella pude leer las palabras con las que definieron la obra: «educativa», «generosa», «guay», «chula»...Y también sé, que como ellos van a elaborar muy pronto un blog de la clase, estuvieron mirando el mío. De hecho, hasta yo pude verlo en grande en esa pantalla, un lujo para mi vista cansada.
Quisieron saber por qué decidí escribir, o por qué le di el nombre de «Curiosa» a la mariposa o el de «Li» al dueño de la tienda de antigüedades. Estas preguntas son importantes, porque al dar las respuestas ellos pudieron comprobar que los escritores hacemos «nuestro puchero» de nuestra vida, por decirlo, de algún modo, y ellos de eso saben bastante porque tienen varios huertos ecológicos en el colegio...Yo he leído mucha poesía oriental, y hay numerosos poetas de nombre Li. Por lo tanto, casi fue natural que eligiese ese nombre para el anticuario chino. Y hay una persona importante en mi vida que se llama Juan, por lo que, por el cariño que le tengo, decidí poner ese nombre al niño. Se dio la casualidad de que hablando de la poesía oriental, nombré los haikus, y no se imaginan mi asombro... Ellos sabían de qué hablaba porque habían acudido a una charla sobre ese tema organizada por una institución oficial. ¡Qué maravilla!Y luego, por lo que me contaron, hasta escribieron haikus en clase.
Sí, esta vez, recogí la tiza de la pizarra y escribí cuando fue necesario; por ejemplo, para explicarles el famoso tema de que el 80% de lo que emitimos como mensaje a los demás depende de la actitud, de los gestos, de la mirada, y sólo el 20% de lo que decimos. Dibujé 10 palotes como cuando estábamos en primaria, y luego rodeé dos y a continuación ocho. De los primeros dije: «Estas son las palabras» y de los segundos «Esta es la actitud (mensaje corporal)».Como teníamos tiempo hasta les comenté qué hemisferio del cerebro se ocupaba de desentrañar cada uno de estos mensajes. Porque no se escribe sólo con palabras... Hay que mostrar ese 80% formado por las actitudes. Y también les escribí en la pizarra mi correo electrónico porque querían saberlo, y saben qué, unas horas después de llegar a casa, ya tenía varios emails de ellos. Además, me entregaron varios mensajes escritos en papel; una de las niñas me hizo un retrato; y me pidieron que firmase en las portadas que ellos habían realizado para el libro. Ahí me ven, incluso se puede ver la orquídea.
En fin, ¿de qué no hablamos? Esa es la cuestión. Es que tenían tantas preguntas... Y yo tantas ganas de comunicarme con ellos.
Me siento muy agradecida por los momentos vividos. Me han regalado unas horas de su vida en el colegio, y yo espero haberles dejado algo también, no sé qué, pero que les sirva para su futuro. Eso espero. Lo deseo de corazón. Gracias por la invitación.



Nota informativa:
CEIP Josefina de Aldecoa. (Junta de Andalucía)

sábado, 28 de abril de 2012

ENCUENTRO EN EL COLEGIO SAN SEBASTIÁN DE CASABERMEJA (MÁLAGA)


Quiero contarles el encuentro con niños que mantuve este viernes 27 de abril en el colegio San Sebastián de Casabermeja. Un precioso pueblo de la serranía malagueña.
Puedo asegurarles que allí viven la Semana del Libro con muchísima ilusión. Ya antes de llegar a la puerta del colegio vi anunciado mi nombre en un cartel en donde se exponían las distintas actividades que tendrían lugar esa semana.
Aunque me parecía que llegaba con el tiempo justo, aún me sobraron diez minutos para conversar con el profesorado e incluso tomar unas fotografías. A la entrada del colegio y como podrán ver en una de las imágenes que acompañan estas palabras hay un precioso jardín. En unos pocos metros han logrado que la belleza de las flores se imponga a la mirada. Que la naturaleza nos sorprenda y nos detenga. Una verdadera fiesta para los ojos. Una invitación a la serenidad.
Un poco más allá, las banderas de España y Andalucía ondeaban juntas en sus mástiles, gracias a la brisa que llegaba del mar..
Nunca había estado en Casabermeja, aunque había pasado a su lado. Si para mí siempre fue ese pueblo de casitas blancas de las cercanías de Málaga en lo alto de la montaña, de repente, se convirtió en el lugar desde el que se pueden ver unas vistas maravillosas de la serranía malagueña.
Tengo que decirlo: me he sentido muy a gusto. He percibido eso, que es tan digno de agradecer en el profesorado como es el amor a los niños y a los libros. Tanto y tan bien habían trabajado sobre mi libro Alas de mariposa que no tuve necesidad de contarlo ni de leerlo. Pero sí que conversamos de el, y por supuesto de más temas como, por ejemplo, qué hace especial un cuento o por qué conmueve.
He estado con niños de 5 a 7 años. Se portaron maravillosamente. Y me estaban esperando para hacerme preguntas muy importantes... Por lo menos tres de ellos, tenían una gran preocupación por saber si de verdad, de verdad... con ese papel tan fino y delicado que, como se cuenta, existía en China, se podía arreglar el ala de la mariposa. Y yo me imaginaba a los pequeños calculando qué pasaría si ellos un día, en el patio de su casa o en el parque, veían una mariposa con el ala rota...
Por supuesto, este tema nos llevó a otro. ¿Lo que se escribe tiene que ser real? Por ponerles un ejemplo, les pregunté si les agradaba el cuento sobre un muñeco de madera de nombre Pinocho, al que le crece la nariz con cada mentira que dice… Y también si les gustaba el cuento de Caperucita Roja en donde un lobo con cara de malo se come a la abuelita. Y a todo me contestaron que sí, que les complacían mucho esos cuentos. «¿Y son verdad?» pregunté. «¡Noooo!» contestaron ellos riendo. Y después de reírse, la pregunta obligada fue si se sintieron a gusto cuando se los leyeron o cuando los recordaban. Y todos estuvieron de acuerdo en que un cuento no tiene porqué ser real, basta con que nos lo parezca y lo sintamos de esa manera.
Y un niño me preguntó: “«¿A que de verdad la hormiga ayudó a la mariposa?». Y yo contesté que sí, por supuesto, la hormiga hace de puente entre unos seres y otros, o lo que es lo mismo, entre un problema y una solución. Y así pude confirmar, una vez más, lo importante que es para los niños de esta edad, «la verdad»; y también lo difícil que les resulta, a veces, esa frontera entre fantasía y realidad.
¿Qué más puedo contarles? Mucho, realmente mucho. Se conocían a los personajes, recordaban sus nombres, y percibí claramente el cariño que le habían tomado a algunos de ellos, por ejemplo, al señor Li. Y no sólo eso, me contaron secretos... Como que una de sus profesoras se había emocionado mucho al leerles la historia. ¿Puede haber algo más bonito? Esa confianza que se establece en apenas unos minutos...
Luego hablando con las profesoras me comentaron que el libro les pareció adecuado para trabajar las emociones con los niños. En la historia hay amistades, renuncias en bien de otro, temor a quedarse solo y no poder volver con los suyos, consciencia de la existencia de otros países y culturas, y eso que llamaríamos el legado, que es lo que nos dejan , las personas cuando ya no están con nosotros.
Se comentó cuáles eran las dificultades a las que se enfrentaban los niños cuando tenían que escribir sobre un tema... ¿Y cuál era la más importante? El comienzo... «¡Ah! Pero si tenéis el mismo problema que tenemos los escritores...» dije. Entonces, quedamos de acuerdo que costase lo que costase había que dar comienzo a la narración, y luego ya descartarían ellos lo que no les gustase. Además, les comenté, tenían que olvidarse de la idea de que les saliera perfecta a la primera, habría que corregir.
Pues como gran parte del trabajo con el texto que habían elegido, Alas de mariposa, ya estaba realizado, y como además se habían tomado la preocupación de buscar más obras mías por Internet, esto nos dio tiempo a que les leyese unos cuentos. Les leí: El año que Mamá Noel repartió los regalos de Navidad. Y al final me regalaron un aplauso. Les gustó mucho. Y hubo enseguida voluntarios para enviarle una carta a Mamá Noel este año... (Por supuesto, les expliqué que ese cuento lleva escrito bastantes años y que intenté reflejar los cambios que se estaban dando en la sociedad como la incorporación de la mujer al trabajo, y que los hombres ayudasen en las tareas del hogar y el cuidado de los niños.
Después les leí Abuelita niña, donde una abuela de 95 años de nombre María Florencia de la Mar Cansada regresa a las clases del colegio de la mano de sus tataranietos para volver a sentir lo difícil que es ser una niña o un niño y para recordar que en medio de la palabra zanahoria va una «h». Y tras el final de ese cuento... ¿Qué me dieron? Por supuesto: un montón de sonrisas y carcajadas. Porque este cuento siempre gusta a los niños.
Y ya para no extenderme y como yo no quería ser menos que la abuelita del cuento, por eso peino ya abundantes canas; resultó que al despedirme les pedí que nunca olvidasen que las ideas para los cuentos están... Por decirlo de algún modo, en el aire; que una las recoge, piensa si le sirven, y si no es así, igual que si fuesen mariposas las suelta otra vez al aire. ¿Y qué ocurrió? Pues que, mientras yo lo decía, cada vez que recogía del aire una idea, se encendía mágicamente entre mis dedos una lucesita roja. ¿De verdad? Sí, de verdad. Y mientras yo seguía recogiendo o desechando ideas... Truco que le debo a un mago amigo mío de nombre Miguel, ellos, decían: «¡Oh! Se le ha encendido una luz entre los dedos»... Y así fue como juntos, el día 27 de abril, las profesoras, los niños y yo, escribimos la última oración de un cuento titulado «Encuentro en el colegio San Sebastián de Casabermeja en la semana del libro».Y ahora sí, punto y final.

martes, 24 de abril de 2012

VISITA AL COLEGIO «VIRGEN DE LA ESTRELLA» EN NAVAS DE SAN JUAN


De madrugada todavía salí hacia Jaén para llegar puntual al encuentro que tenía previsto con alumnos del colegio Virgen de la Estrella en Navas de San Juan. Después de más de tres horas y media de recorrido y un precioso paisaje de montes con olivares, llegué a la Comarca de El Condado.
La verdad es que iba en un día muy especial: el Día del libro.
Ya en el colegio, tuve la oportunidad saludar al director del establecimiento y de conocer a María José Martínez Lafuente, consejala de Cultura. Quiso la casualidad, que el alcalde también se encontrase por allí resolviendo temas de urbanismo. Si a esto sumamos que un rato antes me encontraba desayunando en un bar del centro del pueblo de Navas de San Juan, por unas horas, casi me sentí una habitante más de este pequeño pueblo.
Pero, les cuento. No tardó en sonar la sirena del fin del recreo. Poco después un nutrido grupo formado por los alumnos de dos clases de tercero bajaban por la escalera que da al segundo piso. Venían acompañados de sus profesores. Niños simpáticos y alegres que saludaban al pasar.
Así comenzó mi Día del libro, entre niños y hablando de autores como Cervantes, Shakespeare y el Inca Garcilaso.
Por supuesto, todos sabían que Cervantes había sido el autor de esa obra magna: El Quijote. Se sorprendieron un poco al recordarles que el autor tuvo una vida complicada, quizá nunca se lo imaginaron luchando en la batalla de Lepanto, en donde perdió la mano izquierda, y tampoco en la prisión escribiendo El Quijote.
Por supuesto, y como viene ya siendo norma, les enseñe un lector digital. Es algo que les sorprende tanto como a nosotros nos sorprendían los ordenadores. Se sonríen cuando les digo que en un futuro que ya está aquí, ellos llevarán algo similar al colegio, y ahí estarán reunidos sus libros, con lo que ya no tendrán que acarrear esas pesadas mochilas, que ahora, por suerte, las hacen con rueditas para poder arrastrar.
Y se estarán preguntando mis lectores habituales, si me gané el aplauso después de la lectura. Pues, sí. Me lo gané. ¿Pero fui yo, o es ese final tan especial de Alas de mariposa...? Me temo que nunca lo sabré.
Y mientras yo volvía a casa, camino de la Sierra Nevada y el mar, ellos soñaban ya con la Romería de la Virgen de la Estrella que se celebrará en su pueblo durante los próximos días y según me dijeron es una de las más bonitas de la región.
¡Pues a pasarlo bien, chicos! Y no dejéis de leer.

TU CULTURA
El condado ahora

viernes, 30 de marzo de 2012

ENCUENTRO CON NIÑOS EN VILLANUEVA DEL ROSARIO



En esta primavera malagueña, tuve ayer un encuentro con niños en Villanueva del Rosario. No muy lejos de la capital, el entorno que da cobijo a las casas es imponente, montañas muy altas, una entrada al pueblo con árboles añejos, un riachuelo, y el ambiente, que a esa hora de la mañana permanecía todavía entre brumas, latía cubriendo de tonos azules el perfil de los montes cercanos. Mimosas y árboles frutales en flor, olivos ya apuntando las primeras aceitunas... La primavera resplandeciente. Hace años había estado por allí, y desde luego, prometo volver porque hay algo en ese paisaje que llama al visitante.
No fue difícil encontrar la Casa de cultura, frente a la Plaza del Saucedo. Desde allí, se podían oír las voces de los niños en el colegio. Era la hora del recreo. Por las calles, el ritmo de la vida se imponía: hacer las compras, distraer a los niños pequeños, las reuniones de ancianos y el discurrir matutino de las noticias que pasan de boca en boca.
Estaba yo esperando la presencia de los niños cuando llegaron ellos con sus voces altas de mirlos, acompañados de sus profesores y la consejala de cultura.¡Qué bonitas son las sonrisas de los niños! '¡Qué expectación portan ellos siempre en la mirada! ¡Qué cercano se ha hecho el mundo para ellos con los actuales medios de comunicación!

Como en otros grupos con los que he tenido ocasión de estar, en este, también había niños que ya sentían interés por escribir. Cuando me preguntaron, qué consejo les daría, básicamente, contesté: ser sinceros y escribir de aquello que uno entiende, del lugar o de lugares similares al que uno vive, de poner en los personajes, parte de lo que vemos y sentimos, de dejar también nuestra emoción en las palabras. También, les expliqué, que debían leer mucho, y comprender que lo literario nos sorprende por varios motivos: suele ser un lenguaje expresado de un modo diferente al habitual, y tiene un ritmo, una manera, eso que muchas veces llamamos estilo.
Me agradó saber que les gustaba la ciencia ficción. Muchos mostraron su particular interés por este tema.
Hablamos de varios de mis libros infantiles, de cómo hay intención también en lo que se escribe, de que a mí me preocupaba dar un papel importante a los personajes de las niñas y adolescentes, que las quería tan valientes como los chicos, e incluso mejores o superiores, y aquí todos sonrieron... Y yo con ellos, así que aproveché para comentarles parte de la historia de Tierras de Esmeralda -La esfera mágica- en que tres niñas de nombre Esmeralda, Agatha y Rubí tienen un importante papel en la historia. De la mezcla de aspectos medievales, clásicos y modernos que en ella había, y del significado que en la historia tienen los niños y esas tres bibliotecas como sentido de futuro para la humanidad. También les comenté que un libro es como un amigo con el que se tiene un diálogo; que uno puede o no estar de acuerdo con lo que dice la autora o autor; y que de ese tipo de charlas y de la propia vida y formación, uno se va haciendo una opinión, un criterio, y por supuesto un carácter.

No faltó la lectura de páginas de Alas de mariposa; por cierto, me gané un generoso aplauso al acabar; y también hablamos de La niña que no quería nacer.
Me preguntaron cómo se me ocurrió la idea de Alas de mariposa. Les explique que habiendo tres deseos contrapuestos como hay en esta historia: el señor Li que quiere conservar la cometa que durante generaciones permaneció en su familia, pequeño Juan la desea como regalo de cumpleaños, y la mariposa necesita el papel con el que está hecha, reflejaba muy bien la vida, nuestra vida hecha de deseos contrapuestos. También les comenté que a mí me había costado mucho, como a la mayoría de los niños de mi época, tener algunas cosas, y en el caso de una cometa, que no se podía ir a comprar a un tienda sino que había que construirla, les expliqué lo que me había pasado cuando por fin tuve una, y el modo en que en un solo día, me había quedado sin ella, y , por supuesto, nos reímos un rato. También pude contarles algo nuevo que desconocían, cómo enviar mensajes a través de la cuerda de una cometa, papelitos en los que se apunta un saludo, un nombre, lo que se desee, y que por la propia vibración de la cuerda, y la brisa y el viento van subiendo como mensajes al aire del cielo.
He estado con niños amables, niños que ya están dentro del proceso que es la vida. Como el tiempo siempre resulta corto en estos encuentros, no alcancé a preguntarles por su día a día, aunque los imagino jugando por las calles de un pueblo tranquilo.
Hoy, cuando pienso en ellos, casi me parece estar oyendo sus voces alegres, y sé que en cualquier momento estará a punto de sonar la sirena del recreo.
Gracias a todos por el buen rato que hemos pasado juntos.
Mi agradecimiento especial para los profesores y el director del CEIP Velasco y Merino; la Consejalía de Cultura del Ayuntamiento de Villanueva del Rosario; y el CAL (Centro Andaluz de las letras) que facilita los encuentros.


Nota: en la primera foto, de camino a Villanueva del Rosario, que es esa mancha blanca que aparece al pie de las montañas; la segunda, está tomada desde la Casa de la cultura; y en la siguiente, con los alumnos participantes en el encuentro.

TU cultura (Junta de Andalucía
Villanueva del Rosario.com Portal digital de noticias
Web del Ayto. de Villanueva del Rosario

viernes, 10 de febrero de 2012

VISITA AL COLEGIO JACARANDA EN BENALMÁDENA




Hoy, día 9 de febrero de 2012, he tenido un precioso encuentro con niños de 8 a 11 años del colegio Jacaranda de Benalmádena. El edificio situado en lo alto del pueblo permite ver el mar desde los patios y las aulas. Un bello entorno y un precioso pueblo.
Quiero expresar mi agradecimiento al Centro Andaluz de las Letras, facilitador de estos eventos, y muy especialmente a las personas que se encargaron de su organización como representantes del Ayuntamiento de Benalmádena en ese acto, la bibliotecaria (Biblioteca Muncipal Manuel Altolaguirre) Inés García Casanova, y al profesor coordinador de la biblioteca del colegio Jacaranda, José Luis Molina Martín.
Me recibieron con cariño, y antes de la reunión con los niños ya pude saber del trabajo realizado en clase para conocer a la autora que iba a visitarlos. Las tareas incluyeron la lectura y el préstamo de mis libros para niños y adolescentes, la búsqueda en Internet de mi blog y mis obras. Especialmente, aquellas que aparecen en numerosas revistas infantiles, como es el caso “El año que Mamá Noel repartió los regalos de Navidad”.
Con un recibimiento de este tipo, ¿qué podía esperar? Lo que sucedió, un encuentro hermoso, y creo que es la palabra que mejor lo define. Hubo un momento, en que tras la lectura de un fragmento de Alas de Mariposa me aplaudieron. El objetivo de esa pequeña lectura había sido mostrarles cómo las palabras producen imágenes, rememoran sonidos y de qué manera el ritmo que el escritor busca y mantiene en la obra se transmite imperceptiblemente. Y recibí ese aplauso espontáneo e inesperado, sorprendida, y halagada ahora en el recuerdo, porque eso quería decir que recibieron la emoción trasmitida por las palabras dentro del marco que era la historia.

¿De qué hablamos? De todo un poco, pero principalmente de cómo se crean los personajes, cuánto tiempo dedicamos a la tarea de escribir, qué libros para niños me gustaban a mí cuando era niña, por qué y cuándo supe que iba a ser escritora, los ebooks como parte de un proceso de cambio que afectará a los libros, lo que nos dejan las historias, la división entre argumento y tema, cómo surgen las ideas, y algo en que puse mucho interés es que comprendieran que nosotros como adultos que escribimos para niños, lo hacemos con nuestros recuerdos, pero atendiendo al presente y a las vivencias que puedan estar teniendo los niños. Por otra parte, quise que viesen que las obras rara vez salen de nuestro gusto a la primera intención, y que se hace necesario, incluso, cambiar algo en beneficio de otra cosa, así les expliqué como se hacen mapas o se dibujan características de los personajes, como hice yo para Tierras de Esmeralda -La esfera mágica-. Recuerdo que les expliqué cómo hacemos un cambio sobre algo que ya habíamos escrito porque la historia lo necesita, por ejemplo pasamos un camino de un lugar a otro, o acercamos un pueblo para que alguien, un personaje, pueda llegar allí caminando en un cierto período de tiempo. En definitiva: la creación es una constante reelaboración y esto sin contar las sucesivas correcciones.
Al hablar de mis autores preferidos les nombré obras como Platero y yo de Juan Ramón Jiménez, El principito de Saint Exupery, El viejo y el mar de Heminway, los cuentos de Andersen, y todos los maravillosos cuentos populares entre los que están Los cuentos de las mil y una noches, los recogidos por los hermanos Grimm, y tantos más.
Por supuesto, incidí en el hecho de que ser escritor requiere oficio, es decir responsabilidad en la tarea, práctica diaria, dedicación; y también quise dejarles claro que al margen de ser escritores somos otras muchas cosas. Recuerdo que les dije que yo era, además de escritora: «... abuela (aquí sonrieron...) de niños más pequeños que ellos, madre de tres hijos, psicóloga...» Y hubiera añadido un montón de cosas más que me completan como persona. Y, por eso, les dije que nunca dejasen de formarse, que se pueden hacer cursos, y que ahora la técnica permite, incluso, poder realizar estudios por Internet. En suma, que nunca dejen de llenar su vida con nuevas ideas y con conocimiento.

Gracias a sus preguntas, llegamos incluso a hablar de lo que es la fama y el mérito para un escritor, y distinguimos la diferencia. «El premio mayor para una obra y su autor -les dije-, es que sus personajes parezcan vivos y los lectores tengan cariño a ese libro». Y también les comenté que ellos nacieron con la televisión y que tienen acceso a bienes a los que las personas de mi edad no tuvimos. Por ejemplo, les expliqué que hoy se puede comprar una cometa (esto tenía relación con la historia de Alas de mariposa) mientras que en mi niñez para tener una cometa había que conseguir que un adulto buscase las cañas y el papel adecuado para hacerla, más el hilo, etc.
Por supuesto que hablamos de más temas, pero en resumen: ha sido un encuentro maravilloso con niños atentos y respetuosos, llenos de vida y esperanza.
Cuando me marché les dije que esperaba que mi paso por el colegio les dejase un buen recuerdo. Así lo espero. El que me han dejado ellos a mí, es magnífico.


Web de la Junta de Andalucía. Agenda Cultural
Web del Ayuntamiento de Benalmádena
Guía de Benalmádena
Benalmádena Directo