Pilar Alberdi
Hermosa acogida en la escuela Miguel de Cervantes de Álora. Prometía un día con lluvia pero se equivocó la previsión del tiempo y es que en Málaga, lo de llover, poco. y como avisando.
Pero antes de contarles de este encuentro con los pequeños lectores, les quiero comentar lo que se ve antes de llegar a Álora, huertas con frutales (naranjos, limones...), también está en el Valle del río Guadalhorce (importante vía fluvial en el pasado), la estación del ferrocarril. En los montes cercanos, pequeñas motas blancas nos reclaman la mirada sobre casas y fincas que miran al mar. En muchas de ellas, viven residentes de origen extranjero, que como me han comentado en la Biblioteca Municipal, colaboran con esta institución para organizar prácticas informales de inglés con jóvenes estudiantes de secundaria de Álora, que se encuentran ya a punto de dar el paso desde los estudios medios a la universidad.
La serranía que rodea a Álora esconde increíbles tesoros, como el que comparte con los municipios de Antequera y Ardales, el conocido paraje llamado Desfiladero de los Gaitanes.
De Álora, tenemos además la palabra viva del Romance, aquella que comienza: “Álora, la bien cercada”, y ahí está el castillo, que nos remite a tiempos pasados y confluencia de culturas. Imagínensela en la sierra, esta población es a primera vista un entramado de casas blancas que parecen escalar todas juntas hasta la cima. Si se me permite la comparación la visión tiene algo de las Casas Colgantes de Cuenca o de la ciudad de Toledo.
Pero, si muchos tesoros tiene Álora, entre sus estrechas calles empinadas y sus alegres balcones con flores, sin duda, lo mejor está en sus habitantes, he tenido la ocasión de comprobarlo. Por eso, desde estas líneas quiero dar mi sincero agradecimiento, en primer lugar a los niños, por compartir su tiempo, su imaginación y sus lecturas, conmigo. Por su atenta escucha, por permitirme conocer algunas de sus ilusiones. Ellos saben muy bien que la literatura es un legado que se transmite entre generaciones y que cuando se escribe, se crea un mundo, de tal manera que si la historia es buena, permanecerá en el tiempo. Buscamos ejemplos, y varias veces se repitió el nombre de una novela excepcional, El Quijote. Yo les comenté el Cuento de la lechera, que ellos conocían, y que aparece por primera vez en una compilación de narraciones persas recogidos en el libro Calila y Dimna, allá por el año 700 d. C., y que ha llegado hasta nuestros días.
Mantuvimos la reunión en la biblioteca del colegio. Un espacio luminoso y acogedor. ¿Por qué será que el amor a los libros es algo que se percibe cuando hay verdadero cariño y respeto y se distingue hasta en los más mínimos detalles? Mirad, las podéis ver en las fotos, pero las escribo aquí, estas son las palabras que regían la sala: «Cada libro leído es un camino recorrido. Cada página un tesoro, cada palabra un latido».
También quiero agradecer la presencia de los profesores, la de integrantes del Club de Lectura de la Biblioteca Municipal que quisieron participar generosamente de este encuentro, y la cordialidad y buen hacer de la responsable de la Biblioteca Municipal Tomás García, María Eloísa Puertollano Cañadas,y la del director del colegio Miguel de Cervantes, don Mateo Martín Prieto, así como al Ayuntamiento de Álora que ha colaborado para que la visita se realice y la ha recogido en su página web.
Resumiendo: «Me llevo más de lo que di», creo que estas fueron mis últimas palabras de agradecimiento.Además, siempre hay detalles que quedan de un modo especial en el recuerdo, y que guardaré muy especialmente, por ejemplo, ese niño que ahora distingo en las fotografías de los grupos escolares, que se me acercó y me tomó fuertemente de la mano, o la niña que me comentó que había leído la contraportada de uno de los libros y que ahora que quedaba allí un ejemplar lo iba a leer, o la otra niña que prestaba atención desde la primera fila de bancos y ya apunta, como me comentaron con ilusión, oficio de escritora.
Me quedo, pues, con sus miradas expectantes, con sus sonrisas, con sus manos alzadas para hacer preguntas. Quizá no sepan los niños cuánta alegría y esperanza transmiten. Son lo mejor que tenemos. Brindo por Álora y sus gentes, y, muy especialmente, por estos pequeños que son su futuro.
Notas:
Organizó el encuentro el Centro Andaluz de las Letras a través del circuito «Letras Minúsculas. Letras Jóvenes»,
En los siguientes enlaces pueden encontrar más información de la visita:
Página web del Ayuntamiento de Álora
Facebook del colegio Miguel de Cervantes de Alora.
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viernes, 14 de noviembre de 2014
jueves, 2 de octubre de 2014
PRÓXIMO ENCUENTRO CON NIÑOS
Gracias al Centro Andaluz de las Letras, el próximo 12 de noviembre, tendré un encuentro con los niños de Álora. La reunión será en la Biblioteca Municipal.
Me encantará estar en este bello pueblo de Málaga, situado junto al Valle del río Guadalhorce, donde no falta una rica vegetación y hermosos huertos, y en un entorno donde se escribió el célebre romance fronterizo o noticioso, Romance de Álora. Si puede valer como referencia literaria posterior, cabe decir que por allí pasó Miguel de Cervantes Saavedra, ejerciendo como recaudador, de 1587 a 1593.
Voy al encuentro, pues, de ese pasado, pero también del presente y del futuro. Intuyo que será un feliz encuentro con niños de entre 11 y 12 años.Me encantará saber de sus lecturas y de sus escritos.Os contaré más. Ahora, aprovecho para dejaros aquí este magnífico romance fronterizo o noticioso:
Romance de Álora
Álora, la bien cercada, tú que estás en par del río,
cercóte el Adelantado una mañana en domingo,
de peones y hombres de armas el campo bien guarnecido;
con la gran artillería hecho te habían un portillo.
Viérades moros y moras todos huir al castillo;
las moras llevaban ropa, los moros harina y trigo,
y las moras de quince años llevaban el oro fino,
y los moricos pequeños llevaban la pasa y el higo.
Por cima de la muralla su pendón llevan tendido.
Entre almena y almena quedado se había un morico con una ballesta armada,
y en ella puesto un cuadrillo. En altas voces decía, que la gente había oído:
-¡Tregua, tregua, Adelantado, por tuyo se da el castillo!
Alza la visera arriba, por ver el que tal le dijo; asestárale a la frente,
salido le ha al colodrillo. Sacóle Pablo de rienda, y de mano Jacobillo,
estos dos que había criado en su casa desde chicos.
Lleváronle a los maestros por ver si será guarido.
A las primeras palabras el testamento les dijo.
Autor: anónimo.
Os dejo también un estudio crítico de este romance y el enlace al Ayuntamiento de Álora.
Foto: © Web del Ayuntamiento de Álora:
sábado, 4 de mayo de 2013
UN PRECIOSO ENCUENTRO
Por: Pilar Alberdi
Me había prometido «el hombre del tiempo» que el día 3 de mayo sería un día soleado, pero una pertinaz llovizna volvió el cielo de un gris azulado, ya desde bien temprano. Los vientos que entran al Mediterráneo desde el Altántico juegan, a veces, estos cambios imprevistos. Aún así, fue como en la novela Alas de mariposa, uno de esos días perfectos para remontar una cometa.
Y así fue como, viajando por la autopista de la costa, poco a poco me acerqué a mi destino, el colegio Los Almendros de El Secadero, Casares. En los alrededores infinidad de huertas con naranjos y un sol que entre gota y gota y espléndidos arco iris pugnaba por salir de entre las nubes.
En esta ocasión participé de un encuentro con niños de 8 a 10 años. Fue una bonita experiencia. En primer lugar se reunieron dos clases en una, con una habilidad encomiable hicieron el transporte de las sillas, y se comportaron, por supuesto, de maravilla.
Si miraba por las ventanas de la clase podía ver las filas de eucaliptos que estaba en una cercana zona de huertas, y desde el patio inferior, un rato después, subía el bullicio que formaban los más pequeños en el recreo.
Los niños tenían infinidad de preguntas. Voy a citar algunas: ¿cuándo escribí mi primer obra?, ¿cuándo la publiqué? ¿Cómo se escribe una novela? Y como es de suponer, a partir de estas, surgieron otras muchas, que a medida que se ampliaba la conversación nos llevó a hablar de otros temas.
Por ejemplo: ¿un escritor sólo escribe libros? No. También escribe artículos, colabora en actividades culturales, sociales y, además, tiene que cumplir con su vida familiar y profesional. Por supuesto, hice hincapié en la importancia de corregir las obras más que en escribirlas, en darse tiempo para dejarlas guardadas. Y hablamos de esto porque había varios niños a los que les gustaba escribir y varios otros que manifestaron su interés por el dibujo y la pintura. Y como uno de los pequeños dijo que también se pintaba fantasía, yo aproveché la cuestión y les pregunté, si para ellos El Quijote de Cervantes era una obra de fantasía o realista. Y me gustó verles levantar las manos para contestar, porque todos tenían una respuesta a punto de salir de sus labios. Para la mayoría era «fantasía», y es lógico, son pequeños y yo me imagino que el caballero con su escudero y los molinos como gigantes llenan su universo. Además, es probable que hayan visto la historia en dibujos animados o en tebeos. Es decir, de una manera simplificada, que es la que por ahora pueden comprender. Por eso me atreví a decirles que aún siendo en parte como una fantasía, aunque sabemos que el caballero, en su senilidad, asume como real su batalla con los gigantes, es una de las obras que mejor muestra la realidad española del siglo en que fue escrita.
Poco después, al hablarles de la La niña que no quería nacer aproveché para explicarles qué es un «mundo simbólico» y cómo se utiliza para escribir una novela. Les puse como ejemplo, una novela infantil que lo mismo vale para ser leída por adultos, y que supuse ellos conocerían, o por lo menos habrían oído hablar de ella, como es el caso de El Principito de Saint de Exupery. Sabemos que un niño, a quien representa el personaje del principito, no puede vivir en un planeta como el de la historia, pero sirve al fin que el autor se ha propuesto, para contar una historia en la que prevalece el respeto a los niños, la amistad y la solidaridad.
Hice otra pregunta esencial. ¿Les leían en voz alta? Aquí unos dijeron que sí y otros que no. Miré el reloj y vi que nos quedaban treinta minutos por delante. En ese momento, les comenté que aprovecharíamos la media hora que nos quedaba de tiempo para leerles Alas de mariposa.
Y ¿qué pasó al final? Un sonoro aplauso. Siempre me sorprenden cuando me aplauden. ¿Cómo se puede agradecer esto? No hay palabras que puedan agradecerlo, por muchas razones, pero sobre todo porque es espontáneo, y porque la historia de la mariposa con un ala rota y del niño que se la quiso arreglar con el papel de una cometa les había encantado.
Así fue como les dije: «Bueno, chicos, hemos terminado. Aquí se acaba mi visita. Sed buenas personas en la vida». Después de eso retuve en mi mano un beso que les envié por el aire. Y, mientras yo recogía mis obras y mi lector electrónico, que había llevado para que conocieran las nuevas formas de acceder a un libro, y después de que la profesora que nos acompañaba, nos hiciera un par de fotografías en grupo, ellos se marcharon esparciendo sus cantarinas voces por el aula y los pasillos.
Poco después me encontraba fuera fuera del colegio dispuesta para el regreso. Me dirigí hacia el coche y lo puse en marcha. A la salida del pueblo vi un vivero de plantas en el que también ofrecían naranjas de la zona. No lo dudé un segundo. Bajé la rampa y aparqué.
Me di una vuelta por allí y compré una gardenia y varias plantas más y, por supuesto, las naranjas.
He aquí la foto de cuando las bajé en casa.
Los pimpollos de la gardenia dan un perfume maravilloso y a partir de ahora, ¿sabéis qué?, cada vez que la mire me recordará la preciosa mañana que pasé junto a los niños del CEIP Los Almendros.
Gracias a todos, y muy especialmente al Centro Andaluz de Las Letras que organiza estos encuentros.
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| De camino por la autopista de la costa |
Y así fue como, viajando por la autopista de la costa, poco a poco me acerqué a mi destino, el colegio Los Almendros de El Secadero, Casares. En los alrededores infinidad de huertas con naranjos y un sol que entre gota y gota y espléndidos arco iris pugnaba por salir de entre las nubes.
En esta ocasión participé de un encuentro con niños de 8 a 10 años. Fue una bonita experiencia. En primer lugar se reunieron dos clases en una, con una habilidad encomiable hicieron el transporte de las sillas, y se comportaron, por supuesto, de maravilla.
Si miraba por las ventanas de la clase podía ver las filas de eucaliptos que estaba en una cercana zona de huertas, y desde el patio inferior, un rato después, subía el bullicio que formaban los más pequeños en el recreo.
Los niños tenían infinidad de preguntas. Voy a citar algunas: ¿cuándo escribí mi primer obra?, ¿cuándo la publiqué? ¿Cómo se escribe una novela? Y como es de suponer, a partir de estas, surgieron otras muchas, que a medida que se ampliaba la conversación nos llevó a hablar de otros temas.
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| En el horizonte la silueta del Peñón de Gibraltar |
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| Con los alumnos del CEIP Los Almendros |
Hice otra pregunta esencial. ¿Les leían en voz alta? Aquí unos dijeron que sí y otros que no. Miré el reloj y vi que nos quedaban treinta minutos por delante. En ese momento, les comenté que aprovecharíamos la media hora que nos quedaba de tiempo para leerles Alas de mariposa.
Y ¿qué pasó al final? Un sonoro aplauso. Siempre me sorprenden cuando me aplauden. ¿Cómo se puede agradecer esto? No hay palabras que puedan agradecerlo, por muchas razones, pero sobre todo porque es espontáneo, y porque la historia de la mariposa con un ala rota y del niño que se la quiso arreglar con el papel de una cometa les había encantado.
Así fue como les dije: «Bueno, chicos, hemos terminado. Aquí se acaba mi visita. Sed buenas personas en la vida». Después de eso retuve en mi mano un beso que les envié por el aire. Y, mientras yo recogía mis obras y mi lector electrónico, que había llevado para que conocieran las nuevas formas de acceder a un libro, y después de que la profesora que nos acompañaba, nos hiciera un par de fotografías en grupo, ellos se marcharon esparciendo sus cantarinas voces por el aula y los pasillos.
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| La gardenia es la de los pimpollos blancos |
Me di una vuelta por allí y compré una gardenia y varias plantas más y, por supuesto, las naranjas.
He aquí la foto de cuando las bajé en casa.
Los pimpollos de la gardenia dan un perfume maravilloso y a partir de ahora, ¿sabéis qué?, cada vez que la mire me recordará la preciosa mañana que pasé junto a los niños del CEIP Los Almendros.
Gracias a todos, y muy especialmente al Centro Andaluz de Las Letras que organiza estos encuentros.
viernes, 13 de enero de 2012
ENCUENTROS

El próximo 9 de febrero, estaré en el CEIP JACARANDA de Benalmádena.
A las 11:30 será el encuentro con niños de 8 a 10 años.
El evento está organizado por el Centro Andaluz de las Letras (Circuito infantil y juvenil del libro) en colaboración con el Ayuntamiento de Benalmádena (Málaga).
En esta ciudad que tiene un bellísimo mariposario, será un placer hablar de Alas de mariposa, y también de Tierras de Esmeralda -La esfera mágica-, así como de todos los temas que los niños quieran plantearme. Espero que pasemos juntos un momento agradable y que sirva a los pequeños para hacer esa cantidad de preguntas que siempre tienen sobre cómo se crea un personaje o se edita un libro.
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